lunes, 6 de enero de 2014

Los reyes magos de Oriente se pasean por Sant Feliu

La noche de reyes llenó un año más las calles de la capital del Baix Llobregat de niños, padres y ancianos que esperaban ansiosos la llegada de los reyes magos. Este año la cabalgata contó con menos carrozas que ediciones anteriores. 

A las 6 de la tarde Melchor, Gaspar y Baltasar subieron a sus respectivas carrozas rodadas de niños y niñas vestidos para la ocasión. Cada carroza estaba dividida en tres figuras: carameleros, pastores y abanderados, cada uno con una indumentaria diferente, al igual que cada rey viste de un color característico. Otra figura como el Carbonero quién a través de una previa introducción teatral desafió a los niños a que fuesen ellos lo que guiaran a sus majestades por todo el recorrido.Desde el parque del Palau Falguera salieron las comitivas reales para iniciar el largo recorrido que pasaría por las más importantes vías del pueblo hasta finalizar en la Plaza de la Vila. Una vez finalizado el trayecto los tres reyes aguardaron pacientemente la larga cola de niños que esperaron para darles en mano la carta a sus majestades de Oriente. 

La rua la abrían los músicos de la banda popular del pueblo que a través de trompetas, trombones, bombos y demás alegraban el paso de un grupo de caballos que les seguían tirando caramelos al aire para que los ciudadanos los cogieran al vuelo o del suelo. Más atrás ya se encontraba el primer Rey, tras el otras carrozas no reales como la de la asociación ASPRODIS, los bomberos de Sant Feliu con mensajes contra los recortes, la policía local o el grupo de percusión Cornuts fueron algunos de los miembros de la cabalgata real. Este año, una de las carrozas que más gusta a los más pequeños como es la de la Calle Santa Cruz no salió por problemas con el Ayuntamiento. Los miembros de la Asociación de vecinos quisieron denunciar el hecho repartiendo entre los asistentes papeletas informativos. 

El ritmo de la rua fue muy cambiante, en algunos momentos la comitiva iba parada y en otros casos los participantes iban literalmente corriendo debido a las largas distancias que en algunos tramos se produjeron. Pese a todo y según el parte meteorológico, los niños pudieron  bajar a la calle para ver a los Reyes, entregar la carta con sus deseos y recoger caramelos que al fin y al cabo es lo que importa. 





Arantxa Sánchez

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